La moto, sola ante el peligro

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

NARENDRA SHRESTHA | EFE

06 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

La tecnología de las motos ha avanzado en los últimos años tanto o más que la de los automóviles. Muchos modelos incorporan actualmente suspensiones electrónicas, con sensores en la horquilla y en el amortiguador trasero, que se adaptan al tipo de suelo, a la carga (si vamos con o sin pasajero o equipaje) y a nuestra manera de conducir; ofreciendo mayor estabilidad y confort de marcha. El control de tracción ayuda a prevenir la pérdida de adherencia de las ruedas cuando el asfalto está deslizante por la lluvia o la suciedad, y evita pérdidas de control y derrapes, ya sea por los anteriores motivos o por una aceleración fuerte. El control de estabilidad actúa en las curvas distribuyendo la fuerza de la frenada entre las dos ruedas aunque solo se haya accionado uno de los frenos. También existe el ABS con intervención en curva, en el que una unidad de medición inercial (IMU) se encarga de decidir cuándo debe entrar en funcionamiento el asistente de frenada, dependiendo de la posición de la moto, la dirección y aceleración.

El embrague antirrebote, que impide que la rueda trasera se bloquee al reducir la marcha y soltar la maneta de golpe; y sistemas habituales en los coches como el control de velocidad de crucero (incluso capaz de mantener la distancia con el vehículo precedente, gracias a un radar), la alerta de ángulo muerto o el cambio automático son otras características que hacen de las motocicletas actuales unas máquinas más seguras y eficientes.

Los fabricantes de motos han hecho los deberes, pero no puede decirse lo mismo de nuestras autoridades. Las carreteras siguen jalonadas por esos guardarraíles asesinos que actúan como auténticas cuchillas en caso de una caída. Los pasos de cebra continúan con pintura que en caso de lluvia se convierte en una pista de patinaje, y muchos tramos viarios están llenos de verdín o tienen tanta suciedad que se podría hacer un concurso de castillos de arena en ellos. Ahora, los jueces del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia culpan a una conductora que se accidentó tras pasar sobre una brecha del firme cubierto con alquitrán muy deslizante y dicen que iba muy rápido, pese a que no consta que fuese sancionada por exceso de velocidad. Hay baches en el asfalto y buratos en algunas mentes.