El debate ético que amenaza a Pedro Sánchez

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

Nacho Doce | REUTERS

06 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Feijoo tropezó de nuevo en el final de una campaña electoral a costa de Junts. En la de las catalanas, bastó que dijera que tardó una hora en descartar la posibilidad de ir a la investidura con el apoyo del partido de Puigdemont para que el PSOE se lanzara a acusarle de cinismo por criticar al expresidente catalán mientras negociaba con él la investidura. Cosa que, además de no ser cierta, resultaría disparatada. En la de las europeas, Feijoo, ante la pregunta de si estaría dispuesto a presentar una moción de censura que necesariamente tendría que contar con el apoyo de Junts para salir adelante, respondió que la moción de censura es una de las herramientas que podría utilizar para sacar de la Moncloa a Pedro Sánchez. Fue suficiente para que el PSOE y sus terminales mediáticas pusieran el grito en el cielo diciendo que Feijoo pretende crear una pinza con Puigdemont en contra de Sánchez. Da igual que la sola idea de que Junts colabore con Vox en una operación política resulte casi cómica.

Sánchez creía tener bien encarrilado el final de la campaña, pero las cosas se han torcido sin embargo para él, porque la citación a su esposa, Begoña Gómez, para declarar como investigada ante un juez ha sacudido el final de la campaña y ya no hay más tema que ese. Sánchez es ahora el que está a la defensiva.

El presidente ha decidido continuar con su relación epistolar con la ciudadanía con una nueva misiva en la que denuncia que la citación de su esposa en medio de la campaña es una maniobra de Feijoo y Abascal para perjudicar al PSOE. Da igual que ni Feijoo ni Abascal hayan sido los responsables de la denuncia contra Begoña Gómez; que quien la acusa sea el sindicato Manos Limpias y que el juez haya decidido citar a la mujer del presidente tras recibir el aval de la Audiencia Provincial de Madrid para seguir investigando en una causa en la que se aprecian indicios de delito por parte de Begoña Gómez.

Nada de eso importa en el argumentario de Sánchez y del PSOE. En su nueva carta en tono victimista, repite la idea de que todo es culpa de la ultraderecha y roza la acusación de prevaricación al juez al afirmar que resulta «extraño» que la citación se produzca en plena campaña electoral cuando la costumbre, según afirma, es que los jueces retengan cualquier decisión que pueda afectar negativamente a un partido hasta después de las elecciones.

Sánchez parece no entender que lo de su esposa no es un debate jurídico, o solo jurídico, sino también ético y estético. Sea delito o no, no está bien que la esposa del presidente del Gobierno escriba cartas de recomendación sobre una empresa que luego recibe adjudicaciones millonarias por parte del Ejecutivo. Y tampoco es correcto que la esposa del presidente del Gobierno pida dinero para su máster a empresas, algunas de ellas con participación pública y otras que reciben adjudicaciones del Gobierno. Esa es la verdadera cuestión que Sánchez debe explicar no en una carta, sino ante los medios, o tal vez ante una comisión de investigación.