Llevamos unas semanas con los medios saturados con los ataques de un ecosistema político al proyecto industrial de Altri en Palas de Rei, que hasta hace poco más de un mes era la joya de la corona del futuro económico de Galicia. Todo el arco parlamentario de Galicia lo apoyaba.
A Ulloa, una comarca en proceso de despoblamiento, con una media de edad de sesenta años y de la que huye la población joven por falta de oportunidades, se encontró en su camino con un proyecto industrial con futuro, ecológico, innovador, que busca eliminar gran parte del poliéster de la industria textil; un proyecto que creará en la fase de construcción del complejo industrial 4.000 empleos y en su operación, 550 directos y de 2.000 a 2.500 indirectos.
A Ulloa está soñando con un futuro de bienestar y desarrollo para todos los vecinos. Un futuro en el que las abuelas puedan ver crecer a sus nietos en el pueblo, un futuro en que los jóvenes puedan plantearse trabajar en su comarca, un futuro en que se construyan parques infantiles y guarderías, donde haya oficinas bancarias y servicios que den atención a una población rejuvenecida y creciente.
En una línea ya conocida de «desarrollo sí, pero solo bajo mi control», el ecosistema político y social de siempre decide asestar la enésima «navallada» al futuro de Galicia, al futuro de las zonas deprimidas del campo.
Recuerdo cuando se nos hablaba del «autoodio», un sentimiento de complejo de inferioridad que se nos achacaba a los gallegos. Parece esta actitud una versión renovada de ese «complejo de inferioridad». Algunos consideran que en Galicia no es posible desarrollar proyectos industriales e innovadores si no son malignos o pretenden robarnos; consideran que Galicia solo merece un futuro anclado sobre el sector agrario (a ser posible, poco desarrollado tecnológicamente) y el sector servicios (poner cocidos a peregrinos y puede que ser funcionarios). Nos pretenden arrastrar hacia una «Galiza» inexistente e imposible, en que se vivirá bien por arte de magia y no por la generación de valor añadido.
La Galicia real es otra, es una Galicia que quiere desarrollar y recuperar peso industrial aprovechando sus recursos naturales, creando industrias innovadoras, recuperando sus talleres textiles y vertebrando el medio rural abandonado durante décadas para hacerlo próspero y atractivo.
Y la Galicia real perdurará, con orgullo.
Francisco Méndez es Responsable de Estrategias Industriales de CC.OO. de Industria de Galicia