La liturgia del miedo

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

CESAR QUIAN

22 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Menos de un mes para las elecciones autonómicas. A lo largo de los años uno ha aprendido que los comicios tienen su tiempo, sus mensajes, sus sorpresas y sus temores. Cualquiera que hubiese seguido la evolución de las municipales de mayo del 2023, y de las generales del 23 de julio, sabría que las urnas guardan, efectivamente, sus mensajes, sus sorpresas y sus temores. El 18 de febrero, imagino, seguirá una pauta definida. Alfonso Rueda ha hecho lo mismo que Sánchez en la convocatoria electoral: el de Madrid convocó con un puente festivo por medio y las vacaciones de julio; el gallego convocó el domingo de piñata, que son siete días después de una fiesta grande en Galicia. La convocatoria de Sánchez nos causó hilaridad a muchos. Pero Sánchez no se equivocaba. Vacaciones y puente y puente y vacaciones: poco ruido electoral. A quien ostenta el poder, eso es lo que le conviene: la escasez de decibelios de la campaña. Excepto en la segunda de Zapatero, aquella elección en la que un periodista adepto a sus siglas le preguntó cómo le iba la cosa y él dijo sin ambages: «Nos conviene tensión». Ha pasado el tiempo y la tensión solo le conviene a los que no presiden un Estado, una autonomía o un ayuntamiento. Porque el miedo existe. Y cuando la liturgia del miedo se instala en la política, todo puede acontecer. El miedo, en las elecciones generales, era patrimonio del progresismo. El Partido Popular, en la segunda semana de campaña, dejó ir las cosas. Y las cosas fueron como fueron. El PP ganó, pero Sánchez gobernó. Gracias a Vox, que es su verdadero aliado. Sin embargo, no todo es pasado. Porque el pasado acontece pero es, también, un cúmulo de lecciones. Creo que el PP las ha aprendido todas.

En Galicia se juega no solo la mayoría absoluta de Rueda, sino la prevalencia de su partido como garante de la gobernabilidad de España. Cualquier resultado que no sea la mayoría absoluta será pésimo para el PP. Feijoo resultará zaherido. Su proyecto, también. Pero no solo eso; lo principal, y tal vez lo más relevante, es que el Gobierno de Sánchez y compañías (en plural) recibirá un balón de oxígeno. Sánchez tiene cuatro citas futuras realmente sobresalientes: las elecciones gallegas, las europeas, las vascas y las catalanas. Los resbalones en Galicia, Europa, País Vasco o Cataluña significarán el fin de su mandato. Lo sabe. Y por ello va a presentar batallas en cada uno de los frentes. El primero, Galicia. Jugará de nuevo con el miedo. El miedo que él padece y el miedo que puede infundir a sus adversarios. Se han equivocado en la campaña. Y se ha equivocado el BNG, que hace nueve días estaba manifestándose a favor de la libertad de los terroristas. El miedo husmea las huellas de cada actuación, acto, evento, declaración política en estos días de enero. Galicia es el primer escollo para el barco de Sánchez. Feijoo lo sabe. Y Alfonso Rueda también.