Mazapanes y divorcios

Ignacio Bermúdez de Castro
Ignacio Bermúdez de Castro PASOS SIN HUELLA

OPINIÓN

15 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

No recuerdo quién hace escasos días me comentaba la «epidemia de amor» por la que estaba pasando nuestro país, debido a que acababa de leer que el número de divorcios en España había bajado considerablemente. Debemos matizar la afirmación de mi olvidado interlocutor. Efectivamente, los divorcios se han reducido, pero fundamentalmente debido a que también lo han hecho los matrimonios. No obstante, el número de parejas con hijos que se rompen tras pasar por el juzgado va en aumento, por lo cual lo comido por lo servido. Estas relaciones paramatrimoniales judicializadas (more uxorio) tienen los mismos efectos civiles que los divorcios, es decir, pensiones de alimentos, custodias de los hijos, usufructo del piso, régimen de visitas etcétera; pero no cuentan como tales en las estadísticas que de todo lo habido y por haber se publican.

Ahora bien, si hay una época en que los divorcios y rupturas de familias que no han pasado por la vicaría, juzgado, ayuntamiento o notario aumentan, son las fiestas navideñas. Cuidado con esto. Los mazapanes los carga el diablo. Todos los odios acumulados durante el año entre hermanos, cuñados, suegros y yernos y nueras afloran por un quítame allá esas pajas.

Tras un par de copas de rioja adquiere gran importancia que Juanito, el hijo de la misma edad de la hermana mayor, haya crecido siete centímetros menos que el de la benjamina. Eso no significa otra cosa que que la rabia por semejante nimiedad estuvo ahí latente todo el año y, tras los efluvios del alcohol, emana con resultados de difícil recuperación.

Por eso, cuando las familias empiezan a hacerse extensas, en estas fechas resulta más práctico —aunque quizá no tan divertido— que cada mochuelo se vaya a su olivo.