«Piove, porco governo»

Erika Jaráiz Gulías
Erika Jaráiz Gulías EL COLOR DEL CRISTAL

OPINIÓN

ETTORE FERRARI | EFE

30 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando Mario Draghi tomó las riendas del Gobierno italiano, en marzo del pasado año, todo hacía pensar que el desacuerdo de Meloni, asentado en el 4 % de los votantes, resultaría intrascendente, sobre todo cuando otros líderes de la derecha extrema, como Salvini, se habían unido al Gobierno de concentración nacional.

Pero lo cierto es que la cultura política de los pueblos es persistente, que los fascismos no florecieron en el desierto sino en terrenos fértiles para los mensajes que proclamaban, y que los populismos comienzan por estigmatizar a los gobernantes como «no pueblo» y autodefinir al populista como parte del pueblo.

Por ahí empezó Giorgia Meloni, por construir su «oposición patriótica» en una suerte de dicotomía entre Gobierno y pueblo que tanto ha gustado históricamente a los italianos y tan fácil resultaba en un terreno abonado por la crisis y la incapacidad de los gobernantes.