Delitos reiterados

Rafael Arangüena EN LÍNEA

OPINIÓN

No disponible | EFE

28 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Con demasiada frecuencia observamos cómo ciertos delitos, principalmente en materia de violencia de género, contra la libertad sexual o incluso de incendios, son cometidos por personas anteriormente investigadas por hechos semejantes.

Resulta complejo para la ciudadanía comprender cómo alguien que ya traspasó anteriormente el umbral delictivo, puede volver a hacerlo con absoluta impunidad.

El derecho español prevé, en los artículos 6.1 y 95 y siguientes del Código Penal, junto a la imposición de la pena que da respuesta a la culpabilidad en un concreto actuar delictivo, la posible imposición de medidas de seguridad destinadas a dar una respuesta a la peligrosidad de ciertos tipos de supuestos delictivos. Es en este campo en el que quizá se debería actuar en el plano legislativo si queremos reducir la sensación de desamparo social que sigue tras cada nueva comisión de uno de esos concretos delitos en los que la reiteración es frecuente. De entre estas medidas, la de libertad vigilada, desarrollada en el artículo 106 de dicho código, es siempre mucho menos lesiva que la propia privación de libertad y algo en lo que las nuevas tecnologías asumen un papel esencial, ya que permiten una discretísima localización permanente del sujeto potencialmente peligroso durante un tiempo determinado y siempre bajo control judicial. Un sencillo dispositivo electrónico, portado en lugar discreto del cuerpo, no estigmatiza a un sujeto considerado judicialmente como potencialmente peligroso y podría servir para disuadirle de una futura reiteración delictiva, al saberse permanentemente controlado.