Los zarpazos rusos

Carlos G. Reigosa
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OPINIÓN

LAURENT GILLIERON | EFE

26 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

En marzo del 2014, Rusia se anexionó la península ucraniana de Crimea, y ahora todo parece indicar que quiere hacer lo mismo con el 15 % del territorio de Ucrania que, tras la confrontación bélica, figura como tierra conquistada.

Y ante todo esto, ¿qué dice o hace la ONU? En la sesión extraordinaria de ministros de Exteriores del Consejo de la Seguridad de este organismo, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, dijo una obviedad: «Un hombre eligió esta guerra, y un hombre puede acabarla. Porque si Rusia deja de pelear, la guerra se acaba. Pero si Ucrania deja de pelear, se acaba Ucrania». Sonó como si se refugiase en una retórica elemental, cuando ya Rusia está a punto de consumar la anexión mediante una supuesta y fraudulenta consulta popular. Es decir, lo mismo que hizo en Crimea.

¿Qué cabe decir de lo anterior? El fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, le indicó al Consejo de Seguridad que existen «bases razonables» para sospechar que se han perpetrado crímenes de guerra en Ucrania que corresponderían a la jurisdicción de ese tribunal, que tiene su sede en La Haya. Sus investigaciones se centrarán en el traslado forzoso de población de Ucrania a Rusia. Según cálculos de EE.UU., las autoridades rusas habrían «interrogado, detenido y deportado a la fuerza a 1,6 millones de ucranianos al país vecino desde que comenzó el asalto».