Clase media trabajadora

Ramón Pernas
ramón pernas NORDÉS

OPINIÓN

Rober Solsona | EUROPAPRESS

26 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

En los manuales, la mesocracia era transversal, la sufrida clase media nos fue igualando desde que pudimos comprar el 600, dar la entrada para el piso y disfrutar de una semana de vacaciones en, por ejemplo, Benidorm

Por supuesto que era otro país que en nada se parecía a este, que avanza por el tercer lustro del siglo XXI, crispado, tenso y en un sí es no empobrecido.

Y no precisamente por la inasumible deuda pública, que recae en el nuevo eslogan acuñado por el presidente del Gobierno y su coro de replicantes que repiten, ad infinitum, el ritornelo de la vulnerable clase media trabajadora.

Muy lejana queda la O de obrero que ponía el acento obrerista al viejo partido socialista.

Hoy, el marco referencial, con la invasión rusa de Ucrania como telón de fondo, con la inflación galopante, en vísperas de una recesión más que probable, cuando aún no nos hemos repuesto del dolor de la pandemia, hoy, digo, las campanas están tocando a rebato, en medio de la brutal crisis energética que multiplica el precio de los megavatios hora y hace saltar los topes pactados en el marco europeo, que no pueden remediar las subidas desmedidas.

Subidas que se han trasladado a la cesta de la compra con incrementos en los productos de gran consumo que parecen no tener fin.

Y la clase media trabajadora parece estrecharse cuando en Madrid, el banco de alimentos esta atendiendo este mes de septiembre a 186.000 personas.

Y, pese a todo, la clase media trabajadora a la que apela de forma insistente el presidente Sánchez somos todos.

Somos los parados, y los activos, los pensionistas y los mileuristas, los que votamos PSOE y los que apuestan por el PP, y los que defienden el castellano, los independentistas, los que no dejamos de hablar, mientras viajamos en el metro de Madrid, acerca de la crisis del poder judicial, como dijo la ministra Llop, que viaja en la línea que conduce al país de las maravillas, al de Alicia, claro.

La clase media trabajadora está mas que harta, cansada de los insultos cotidianos, del cerco de Pedro Sánchez y sus ocurrencias, de su histrionismo, y demanda que se llegue urgentemente a los acuerdos pospuestos y que la derecha de Feijoo modere con silencios la dialéctica que hace imposible pacto alguno.

La sufrida, vapuleada, vulnerable clase media trabajadora quiere, exige, un mínimo de eficacia en el Gobierno, y su equivalencia en la oposición.

Ya no soporta más ruidos. Es más que un eslogan.