Deja el móvil o te dejo yo a ti

César Casal González
césar casal CORAZONADAS

OPINIÓN

CAPOTILLO

25 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Deja el móvil es la frase más repetida. Es un mantra del siglo XXI, en nuestro mundo de pantallas dios. Se lo decimos a nuestros hijos, a los nietos, a los abuelos. A los amigos. En el trabajo. Se lo decimos. Se lo aconsejamos. No. Realmente, se lo gritamos en la intimidad, esa que muchas veces intimida tanto. 

Cuando no perdemos los nervios (qué bonita la expresión perder los nervios, como si se pudiesen encontrar), y es entonces que lo gritamos o, directamente, se lo intentamos quitar al crío. Es ahí cuando sobreviene la catástrofe. La lucha y el móvil que vuela y se estampa contra el suelo. El móvil de marca que le regalasteis al chaval por hacer lo que tú tenías que hacer si no querías comerte un sopapo. Ese móvil que ya perdió una vez y que, en seguida, le comprasteis otro igualiño porque el chaval tenía síndrome de abstinencia. Le llamasteis síndrome de abstinencia a que, sin el aparato, el niño, el niño mide casi dos metros, iba a sufrir. Lo ibais a señalar. Lo iban a apartar del grupo. Así sucedió que ese móvil del forcejeo, tras chillarle desquiciado deja el móvil, se fue al carallo. Contra el suelo. Crac.

Al niño de los dos metros casi se le para el corazón. Como cuando no iba la wifi en el hotel con piscina y todos nos pusimos histéricos, la manera en la que hoy en día hacemos historia. Un psicodrama para encerrarnos sin excepción.