Impuesto para ricos: demagogia a gogó

Javier Gómez Taboada ABOGADO TRIBUTARISTA. SOCIO DE MAIO LEGAL

OPINIÓN

César Arxina | EUROPAPRESS

23 sep 2022 . Actualizado a las 13:23 h.

Es bien sabido que los asuntos tributarios son —como tantos otros— guadiánicos: vienen y van al son de la moda del momento. Ahora, la estrella impositiva de actualidad es el impuesto sobre el patrimonio (IP), pues los políticos deshojan la margarita de su mantenimiento o su supresión.

Empecemos por el principio: el IP, en España, nació en 1977 con el carácter de «extraordinario», evidenciando así una vocación de temporalidad claramente incumplida, pues su existencia ya se dilata 45 años; con el paréntesis que va del 2008 al 2010, cuando Zapatero lo eliminó para rescatarlo poco después, pero solo para el 2011 y el 2012 (y así hasta ahora).

En el global de nuestro sistema impositivo nacional apenas supone el 0,5 % de la recaudación total, afectando a algo más de 200.000 contribuyentes; es, pues, una gota en un océano.