El pin parental del salchichón

OPINIÓN

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, en una imagen de archivo.
El ministro de Consumo, Alberto Garzón, en una imagen de archivo. Ricardo Rubio | Europa Press

Al ministro de Consumo, Alberto Garzón, Vox le preguntó ayer cómo «tiene previsto el Gobierno respetar la decisión de esos niños o padres que opten por no recibir formación nutricional en los colegios»

21 sep 2022 . Actualizado a las 11:11 h.

La asignatura de Educación Física apareció de manera oficial en los colegios españoles en 1945. La que hasta hace unos años era vista por muchos como una materia de segunda, comenzó su andanza en pleno franquismo con el afán de asentar unos roles de género muy determinados: el niño practicaba deporte para más adelante servir a España, y la niña realizaba actividades en las que aprendía a complacer al varón y a cuidar su hogar. Esas asignaturas que no implican papel y boli, o al menos que no requieren un conocimiento que sirva de puente para alcanzar la gloria en la ABAU, han sido tradicionalmente utilizadas como arma política a conveniencia de los diferentes partidos con representación parlamentaria.

Ocurrió con Educación para la Ciudadanía, la asignatura estrella del expresidente Zapatero que tumbó años después el Ejecutivo de Rajoy. También con Religión, que no para de dar tumbos en función de quién gobierne, y últimamente con Educación en Valores, una asignatura de la LOMLOE que la derecha tilda de «adoctrinante». El debate sobre quién y (sobre todo) qué se enseña en la escuela siempre ha estado sobre la mesa. Y, precisamente, es lo que ahí se sirve lo que ahora parece escocer a algunos. 

España tiene más de un 40 % de niños con sobrepeso y en torno a un 5 % de menores sufriendo un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Los colegios de nutricionistas y dietistas llevan varios años alertando de la necesidad de formar a los niños en materia de alimentación, y pidiendo que se considere la opción de incluir la asignatura de Nutrición en las aulas. Lo han pedido también los más prestigiosos cocineros del país, como Martín Berasategui, que cada vez que puede usa su altavoz mediático para alertar de esta necesidad.