Carlos III, el personaje

Margarita Barral Martínez PROFESORA DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA USC

OPINIÓN

María Pedreda

11 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Si a Isabel II le acompaña el mérito de haber sido la soberana más longeva de la historia, nada menos que casi 71 años, a su sucesor, Carlos III, le acompaña también el de haber sido el heredero que más tiempo ha esperado para acceder al trono, otros 70 años largos, siendo proclamado a dos meses de cumplir 74.

El reinado que inicia, que por lógica natural no será de tan larga duración como el de su madre, no se anuncia, a primera vista, como trabajo fácil. Si bien es cierto que el mismo hecho de suceder a una monarca tan enigmática no facilita el cometido, la tendencia de Carlos III a la opinión en cuestiones públicas podrían llevar quizá hacia una monarquía más radical. La pregunta es saber si los británicos están preparados para ello.

Isabel ll aprendió desde temprano y de la mano del primer ministro con el que tuvo que despachar, Winston Churchill, su función de «estar sin intervenir». Esta actitud le reportó un sentido de lealtad a la institución y al pueblo británico, recubierto todo ello con gran majestuosidad, la magia de la institución de la que hablaba Walter Bagehot en 1867. Aunque a la hora de referir la neutralidad institucional que siempre ha caracterizado a la corona británica quizá deberíamos hablar, con mayor exactitud, de una neutralidad activa, tal y como demuestran las últimas biografías e incluso la variada filmografía que toman como protagonistas a la familia real.