La silueta del gorila

raimundo garcía paz PERIODISTA E INVESTIGADOR

OPINIÓN

05 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El cobrador del frac se yergue altivo sobre la plaza que Madrid consagró a Pablo Ruiz Picasso. Su efigie corona un edificio de quince a veinte alturas, con un cartel que rivaliza en tamaño con los de una aseguradora médica y un banco, que acumula en sus siglas las consonantes iniciales de quienes lo crearon. 

Un espacio anodino y frío, este del antiguo Azca, cuya arquitectura podrías hallar miméticamente reproducida en Zúrich, Toronto o Ciudad de México. Área visualmente superada desde la otra acera por la gigantesca mole del Bernabéu, que ha multiplicado exponencialmente su volumen sobre la calle Concha Espina, con estructuras tubulares que dejan en nada al Atomium de Bruselas.

Por accesos subterráneos llegaba hasta la torre que lleva el primer apellido del genial pintor malagueño la clientela del comisario Villarejo. Bueno… algunos solo tendrían que cruzar la plaza. Muy cerca estaba el edificio Windsor, calcinado durante un incendio, entre cuyas brasas alguien creó adivinar la silueta con gorra del policía mefistofélico.