El futuro y la volatilidad económica

fernando gonzález laxe EXPRESIDENTE DE LA XUNTA

OPINIÓN

María José López | EUROPAPRESS

05 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La reunión de Jackson Hole (Wyoming, Estados Unidos), donde se dieron cita los responsables de los bancos centrales y los expertos en políticas monetarias, fue más que positiva. Los tipos de interés seguirán subiendo hasta conseguir controlar la inflación; se mantendrán así durante un tiempo a sabiendas del daño que pueden ocasionar al crecimiento económico y a los niveles de empleo; y los ritmos de las subidas dependerán de los datos y del comportamiento que vayan reflejando las economías en las próximas semanas. Se puede considerar un adelanto del futuro. 

El invierno ya tiene deberes. Hay que enfrentarse al panorama más complicado de las últimas décadas significando que habrá muchas dificultades para superarlo. Entramos en una nueva época o era en la que instrumentalizar las políticas monetarias va a ser más complejo, en la medida en que los shocks de oferta van a ser más volátiles de lo que estábamos acostumbrados, y ello generará más problemas con repercusiones más costosas. Los ritmos de crecimiento de los precios se dispararán al combinarse con las rupturas en las cadenas globales de suministros, los shocks en los mercados de materias primas y con los apoyos monetarios y fiscales de las políticas económicas.

Estas dinámicas obligan a los bancos centrales a endurecer sus políticas monetarias (suba de tipos de interés, por ejemplo) a fin de garantizar que la inflación no se ancle en la economía mundial. Sin embargo, las herramientas utilizadas por los bancos centrales no están sirviendo para reducir el IPC en la medida en que están siendo contrarrestadas por la fricción existente en los ciclos y las cadenas de producción.

Por eso, tanto la Reserva Federal norteamericana como el Banco Central Europeo esperan «restaurar la estabilidad de los precios» y auguran un período sostenido de crecimiento lento y un debilitamiento del mercado laboral. Peor será el panorama en las economías menos avanzadas, donde los tipos de interés elevados harán que los pagos de sus deudas se efectuarán con mayores costes y aumentarán sus dificultades para la obtención de nuevas deudas, propiciando la creación de bloques monetarios regionales a fin de respaldarse unos a los otros frente al poderío del dólar.

Uno de los rasgos predominantes de Jackson Hole fue el examen de conciencia y de humildad. La economía no es una ciencia exacta, ni los algoritmos aciertan siempre; la economía es una ciencia social en la que predominan los desequilibrios. De esta forma, se manifestaron muchas dudas en torno al grado de endurecimiento de las políticas monetarias y sobre la propia interpretación de los datos (presenciamos una presión inflacionista temporal o sostenida). Algunos asistentes mencionaron que estamos ante los años de la «gran volatilidad», en contraste con lo acontecido en las últimas décadas, que fueron definidas como las de la «gran moderación» por sus dinámicas tranquilas.

De ahí que la mayoría de los expertos recomienden ir paso a paso en las subidas de tipos de interés; que es más apropiado hacer varias a lo largo de distintas reuniones que hacerlas de golpe; que es mejor que el sistema financiero vaya absorbiendo los cambios en los tipos de forma progresiva; y que hay que manejar los tiempos con mano firme, pero sin precipitarse.

Pero también es cierto que la inflación provoca nuevos movimientos cíclicos. De una parte, los trabajadores quieren recuperar el poder adquisitivo y eso presiona al alza los precios. De otra parte, las empresas desean mantener un equilibrio contable, trasladando los aumentos de sus costes a los precios finales.

En estas circunstancias de elevada incertidumbre resulta obligado que en cada reunión se discuta el proceder tanto en lo tocante a la capacidad como a la determinación de las políticas económicas; o, dicho de otra forma, las luces de alarma están parpadeando y hay que estar vigilantes.