«Normalicemos crear espacios sin perros»

OPINIÓN

Oscar Vázquez

01 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Terrazas sin perros

La inmensa mayoría de los perros son muy educados y sus propietarios muy responsables. Así que lo normal es compartir una terraza con cualquier chucho y ni siquiera enterarse de la presencia del animal.

Pero, lamentablemente, no siempre es así. De modo que, frente a esos perros trastornados a base de tantas horas de soledad en pisos donde nadie les hace caso, que ladran frente al paso de una mosca y a quienes sus indolentes dueños les dicen, «eh, Boby, ya está ¿eh?», sin ni siquiera mirarlos, propongo la creación de espacios sin perros, igual que se han hecho espacios sin humo, o sin tantas otras cosas.

Ya sé que es una idea contra la corriente del pensamiento actual pero, de verdad, yo le dejaría mi dinero a cualquier hostelero que pusiera en su terraza un cartel prohibiendo la entrada de cualquier perro sin bozal. Mi dinero y mi respeto. J. C. O Temple (Cambre).

 ¿Qué mundo les dejaremos? 

Como consecuencia de la guerra de Putin, en vez de luchar contra la emergencia climática y corregir nuestros hábitos, nos rearmamos aumentando el gasto militar al tiempo que Alemania intensifica la quema de carbón, Hungría tala bosques, Francia construye más centrales nucleares y Rusia quema las ingentes cantidades de gas que no vende. Emitimos más CO2, impedimos que los árboles lo obtengan, generamos radiactividad e incrementamos la temperatura de los ríos, que sirven de refrigerante nuclear. No hemos entendido nada.

¿Es que las élites no tienen hijos, sobrinos y nietos? ¿No se conmueven con el sufrimiento de la cándida infancia ante un futuro aciago en un planeta sobrecalentado con guerras, sequías, revueltas, hambrunas, esquilmado de recursos e incapaz de producir fecundas cosechas? Postergamos lo vital, lo que nos podría salvar, y anteponemos lo urgente. Hemos perdido el norte. Pan para hoy, desolación para mañana. Miguel Fernández-Palacios Gordon.

 Suicidios

Hace unos días leía la noticia de que se estaba produciendo un incremento de los suicidios en adolescentes. Considero este hecho como uno de los síntomas más preocupantes del estado de la salud mental de la sociedad española.

Desde el año 2006 se han triplicado los casos de suicidios en esa franja de edad. En Cataluña, el pasado año se produjeron mil muertes más que el año anterior entre las chicas de menos de 25 años. Esta alarma sanitaria ha hecho que el Gobierno haya puesto en marcha el primer plan nacional contra el suicidio adolescente. Un plan en fase de investigación que implica un ensayo clínico pionero liderado por ocho hospitales españoles.

Es muy importante encontrar las causas que provocan esta situación en una sociedad avanzada y sin aparentes preocupaciones materiales. Debemos acabar con esta incertidumbre, es responsabilidad de todos los ciudadanos, y no solamente del que lo sufre en carne propia y de sus seres queridos. Jesús Domingo Martínez.

 Democracia e autocracia en Vigo 

Un dos elementos básicos das nosas democracias é o respecto aos símbolos colectivos. Por iso, parece un despropósito cambiar o día de celebración de Galicia do 25 ao 12 de agosto.

Mudar unha data simbólica, como é o Día de Galicia só pode facerse logo dun plebiscito ou dun acordo plenario do ente lexislativo. Caso contrario, unha decisión democrática acaba por se transformar nunha imposición autócrata. É como se a festa do Cristo de Vigo mudara por capricho persoal do primeiro ao segundo domingo de agosto.

Mudar unha data simbólica, que está consagrada constitucionalmente a través do Estatuto de Autonomía, é xogar co lume das paixóns. É remover a identidade colectiva que se fragua nas emocións individuais. O máis rechamante é que o responsable do cambio de día reivindique a capitalidade de Galicia para o municipio que preside, concedendo así carácter organicista a este territorio que decide ao seu antollo o día en que se debe celebrar.

Pero a cidadanía necesita de persoas autónomas que non esperan polos ditados de líderes que buscan máis o espectáculo que o desenvolvemento sostible para os seus veciños. Por iso, quero censurar o feito do cambio do Día de Galicia e argumentar sobre o risco de transformar unha posición democrática en imposición autocrática. Xosé M. Souto González. Vigo.

 Hemos despertado 

Este verano hemos despertado, lo hemos hecho ante una situación de la que no éramos conscientes: la sanidad pública que nos cuida está enferma. Nos hemos percatado de este problema de la peor manera. Nuestro hijo sufrió una reacción alérgica en una población de veraneo con un crecimiento de hasta 100.000 habitantes que ya no tiene centro de salud.

Cuando llegamos al centro de salud público más cercano, este nos recibió con la puerta de urgencias cerrada; cerrada como puede llegar a estar la voluntad de unos profesionales cansados de atender en las peores circunstancias, porque la voluntad, la buena voluntad, también tiene un límite.

Solo la acción colectiva puede curarla. Haciendo uso de nuestro posicionamiento personal y en conciencia podemos cambiar las cosas, permitir o no el acceso a la gestión de nuestros bienes colectivos a políticos que utilicen nuestro dinero para el bien común y no para el suyo o el de los suyos. Susana Prado. A Coruña.

 Pulmones verdes

Con el cambio climático, el parte meteorológico diario que nos espera no es muy alentador. Sol rabioso, pocas nubes y menos lluvia. Confiemos en que, ante este panorama, los responsables en diseñar los nuevos «pulmones verdes» tan necesarios no caigan en las frivolidades habituales.

Necesitamos integrar la naturaleza dentro de las ciudades. Recuperar aquella tierra que le hemos robado y ahogado con toneladas del asfalto, plantando las especies y variedades que mejor se adaptan en el paisaje del entorno. Debemos restablecer los ecosistemas, donde sin duda todas las especies regresarán de nuevo en busca de sus hábitats naturales.

A partir de ahora no serán parterres de flores y arbustos decorativos lo que ansiemos encontrar en nuestros futuros parques y aceras, sino árboles, muchos árboles donde poder calmar el calor sofocante y refrescarnos bajo su sombra. Lola Arpa Vilallonga.