Sanna Marin se divierte, ¿y qué?

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

MARTIN SYLVEST | EFE

22 ago 2022 . Actualizado a las 15:02 h.

Mujer, joven, de izquierdas, hija de madre soltera, criada por dos mujeres, y primera ministra de Finlandia. Un cóctel explosivo difícil de tragar para retrógrados de toda laya. La filtración de un vídeo en el que Sanna Marin aparece cantando y bailando con sus amigos en una fiesta privada ha desatado la polémica. El escándalo ha sido tal que se ha visto forzada a hacerse un test antidrogas para contrarrestar las acusaciones de que había consumido estupefacientes. Desde que en el 2019 se convirtió en primera ministra, Marin ha sido objeto de ataques relacionados con su vida privada. Pero ella está dispuesta a romper moldes y estereotipos. En un festival de música se presentó con un look impactante: chaqueta de cuero, pantalones vaqueros cortos y botines; en otro, lució un vestido de lentejuelas. Su mensaje es claro: no renuncia a comportarse como una mujer de 36 años, lejos de los corsés que parecían inherentes a los jefes de Gobierno. De la controversia surgen varias preguntas: ¿puede una mandataria pasar su tiempo libre divirtiéndose como le apetezca? ¿Le impide su actividad privada hacer bien su trabajo? Y dos más: ¿quién filtró el vídeo? ¿Pueden haber sido hackers rusos al servicio de Putin para vengarse de la política que ha metido a Finlandia en la OTAN? Lo cierto es que la corriente reaccionaria, ultraconservadora y machista global en auge, se ha cebado con Marin, incluso en un país supuestamente avanzado como es Finlandia, donde también muchos, sobre todo mujeres, la defienden. El hecho de que el vídeo haya sido compartido masivamente por bots rusos, conspiranoicos y ultraderechistas, con mensajes machistas, misóginos y de odio, indica por dónde van los tiros.