Lecturas de agosto: Consello de Contas

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

EUROPA PRESS | EUROPAPRESS

11 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Días antes de agosto asistimos al, probablemente, último acto institucional del Parlamento gallego. La entrega del Informe anual del Consello de Contas de Galicia, un informe que, sin ser una excelente pieza literaria ni un sesudo ensayo, incita a la curiosidad por lo público y por el grado de buen gobierno de nuestras instituciones. Descubre recónditos instrumentos, y sus mañas, de la administración pública autonómica —la central y la instrumental— y también señala aspectos de indolencia y mal gobierno. Incluso publicita las características tan desconocidas siempre de las llamadas sociedades instrumentales, entes con personalidad jurídica propia que gestionan dinero público autonómico.

Un informe de fácil lectura donde es posible elegir, según curiosidad e interés, entre los informes generales y aquellos específicos. Entre los primeros, además del Informe de la Conta Xeral de Galicia, se encuentra el ya citado de las sociedades instrumentales autonómicas, o del Sergas, las entidades locales, o los fondos europeos y de compensación interterritorial, todos ellos reveladores de algunos arcanos de la Administración pública y su gobierno, entre ellos sus endeudamientos, la discrecionalidad en las políticas de personal, e incluso la elusión —evitar, con astucia o sin ella— del límite establecido al endeudamiento público. Con todo ello pueden conocer el funcionamiento de toda la Administración gallega y sus incumplimientos de la legalidad o su mala gestión. También curiosidades que desvelan el uso interesado de fórmulas de gestión y organización para eludir el tan denostado derecho administrativo y hacer uso del derecho privado, con instrumentos más o menos ajustados a derecho como evidencia el Consello de Contas y sus informes.

Por si les sirve de incentivo para esta invitación a su lectura de agosto, apenas señalarles que la administración instrumental, que en su tiempo Feijoo calificaba de chiringuitos, acoge 87 entes, entre fundaciones públicas, agencias, sociedades mercantiles, consorcios, fondos de capital riesgo o entidades públicas empresariales, que gestionaron en el año 2020 el 14 % del presupuesto de Galicia, unos 1.700 millones de euros, y subiendo. Con una plantilla que ocupa a más de 8.000 personas con un salario medio de más de 37.700 euros anuales. Con tal despliegue de administración instrumental, uno no puede dejar de preguntarse por la necesidad de una Administración central con tal número de direcciones generales, y sus secuelas. Una pregunta al revés.