La donación de Bill Gates

raimundo garcía paz PERIODISTA E INVESTIGADOR

OPINIÓN

ARND WIEGMANN | REUTERS

31 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Durante su primera visita pública a España, Bill Gates ya ocupaba la quinta posición en el ránking de las personas más acaudaladas del mundo, elaborado por la revista Forbes. El Instituto de Empresa nos había convocado al otorgamiento de un título honoris causa al creador de Microsoft, en su sede de María de Molina en Madrid. Tras el acto, conducido por su entonces director Diego del Alcázar, se celebró un cóctel, durante el que los periodistas pudimos intercambiar algunas palabras con el invitado.

A diferencia de los estadistas norteamericanos, gente cercana a la senectud con escasas excepciones, Gates parecía un tipo jovial y extrovertido.

Sus grandes gafas no disimulaban una miopía que inmediatamente asociamos con largas horas ante la pantalla del ordenador. Ceremonioso, el gurú de internet vestía en aquella ocasión de traje, sin los polos informales que luego compartiría con Steve Jobs.