Meritocracias falsas

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

INTERNET

01 ago 2022 . Actualizado a las 10:01 h.

Leo en Vox (nada que ver con el partido español) una entrevista con el autor de un ensayo sobre cómo funciona y cómo se perpetúa la clase media alta estadounidense, es decir, ese diez por ciento que va inmediatamente después del 0,1 de los multimillonarios. Por lo visto, es gente que se forma durante más tiempo, que trabaja muchísimas horas, que cree en la meritocracia, que tiene pocos hijos y tarde, que invierte en ellos lo que no está escrito para que puedan alcanzar las mejores universidades y los mejores másteres y, claro, los mejores empleos, y tengan también pocos hijos y tarde —porque han podido permitirse gastar mucho tiempo en formación—, inviertan en ellos lo indecible para que vayan a las mejores universidades y sigan creyendo en el mérito, mientras, en realidad, blindan su estatus social en una especie de nueva aristocracia tan inaccesible como las anteriores, basada en el origen de cuna.

Muchos de ellos votan a los demócratas y se creen progresistas porque aceptan casi todo el ideario woke, aunque no suelen practicarlo: se casan más y se divorcian menos, por poner un rasgo fácil. Pero defender tales posturas forma parte de las nuevas marcas de estatus social. Eso, y profesar la fe meritocrática.

Hubo un tiempo en el que también yo creía en la meritocracia, no sé muy bien por qué. Sin duda, quien se esfuerza puede avanzar más que quien no se esfuerza. Pero el punto de partida resulta muy relevante: el que corre 100 metros en nueve segundos llega mucho antes que el que recorre a esa misma velocidad 110. Pese a que mantener el ritmo otros diez metros supone una dificultad añadida —y, por tanto, mayor mérito—, la medalla se la lleva quien corrió diez menos.