Enunciados vacíos

Nieves Lagares Diez MIEMBRO DEL EQUIPO DE INVESTIGACIONES POLÍTICAS DE LA USC

OPINIÓN

MABEL RODRÍGUEZ

15 jul 2022 . Actualizado a las 09:56 h.

El debate sobre el estado de la nación puso al descubierto que las quiebras históricas de este país siguen siendo profundas, que la mirada a la izquierda, además del carácter social, siempre tiene que nutrirse en la memoria histórica, o dicho de otro modo, en el germen de nuestros desencuentros, pero la mirada a la derecha también.

Lo cierto es que somos un país que no sabe hablar de sus problemas y de sus posibles soluciones sin recordar la ancestral genética de nuestros enfrentamientos, del daño que nos hemos hecho los unos a los otros, de la ETA y del franquismo, de la guerra civil y de su madre en verso. Resulta aún más terrible que incluso estas nuevas generaciones que no se sienten involucradas por la transición, porque no la vivieron, se sientan, sin embargo, atraídas por todas esas disputas ancestrales.

El debate del estado de la nación debía servir para que la política construyera acuerdos para salir de la crisis, pero ninguno de los partidos que tenía que imponer la mirada centrípeta en el Parlamento lo hizo.