Casi nadie se separa

Ignacio Bermúdez de Castro
Ignacio Bermúdez de Castro PASOS SIN HUELLAS

OPINIÓN

17 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Mucho han cambiado las cosas. La ley de 7 de julio de 1981, la mal llamada ley del divorcio, posibilitó que los españoles pudieran acceder al divorcio, previo paso por la separación matrimonial. Decía el artículo 86 que era necesario presentar previamente demanda de separación y, una vez firme la sentencia, esperar lo indecible y acudir al divorcio. Varios años para obtener la disolución matrimonial, que solo otorga el divorcio y no la separación. Con el tiempo, la ley cambió y el artículo 81 del Código Civil recoge que se decretará judicialmente la separación «a petición de ambos o de uno de los cónyuges con el consentimiento del otro, una vez transcurridos tres meses desde la celebración del matrimonio. Caso de que se acredite la existencia de un riesgo para la vida, la integridad física, libertad, integridad moral o indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos de ambos o de cualquiera de los miembros del matrimonio, no será preciso el transcurso de este plazo». Con la reforma aparece el divorcio exprés y ya no es preceptivo pasar por la separación para solicitarlo. También desaparecen las causas tasadas. Si no te preguntan por qué deseas casarte, no parece correcto que te pregunten el motivo de solicitar el divorcio. El artículo 85 reformado manifiesta que «el matrimonio se disuelve, sea cual fuere la forma y el tiempo de su celebración, por la muerte o la declaración de fallecimiento de uno de los cónyuges y por el divorcio». Lo de exprés no implica rapidez, pero al menos no se hace pasar al ciudadano por una separación, que es un estado civil al que solo se suele acceder por motivos religiosos o por aquellos que no están muy decididos al divorcio. Los cónyuges se meten en el juzgado con la esperanza de que si se reconcilian se pone fin al procedimiento de separación (artículo 84). Al contrario, la reconciliación posterior al divorcio no produce efectos legales, si bien los divorciados podrán contraer entre sí nuevo matrimonio (artículo 88).