Argelia y Marruecos, el enredo español

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

F G Guerrero|F G Guerrero | EFE

16 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Al parecer, cuando Francia era la potencia colonizadora, Argelia y Marruecos no mantenían una mala relación. Pero el conflicto por las lindes les llevó a enfrentarse en la «guerra de las arenas» en 1963. La escalada del conflicto llegó a un punto crítico hace menos de un año, con el cierre del gasoducto del Magreb y la ruptura de relaciones entre ambos países. Consecuencia también de la firma de los Acuerdos de Abraham, promovida por Trump, por los cuales Estados Unidos reconoció un Sáhara marroquí, hace año y medio, y Marruecos restablecía relaciones con Israel, con la consiguiente marginación de Argelia y del Frente Polisario.

En esta historia, España sufre las consecuencias. En Marruecos, con la riada migratoria de hace un año y el cierre de fronteras de Ceuta y Melilla. Y en Argelia porque, para vestir el santo marroquí, Pedro Sánchez, sin informar y negociar con los partidos parlamentarios, reconoce que la solución para el Sáhara es la autonomía dentro de Marruecos. Decisión que llevó a la ruptura del tratado con Argelia, y al intento de suspensión de las relaciones comerciales. Con olvido argelino de la pertenencia de España a la UE. Mientras el ministro Albares se escuda en ella. Y Argelia cesa a su ministro de Finanzas, con duras acusaciones a Albares.

Pero el enredo continúa. La ministra Calviño abunda en la conocida alineación de Argelia con Rusia y sus aliados, algo de escasa novedad. Por más que González Pons pretenda contraponer a ello el suministro argelino de gas a Italia, en sustitución del ruso, para desmentir a la ministra. Argumento impropio de tal político y su capacidad.