Naturgy y la crisis argelina

Javier Santacruz AL HILO

OPINIÓN

ALGERIAN PRESIDENCY HANDOUT | EFE

12 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La ruptura unilateral de relaciones entre Argelia y España anunciada esta semana por el Gobierno argelino es, probablemente, el hecho más grave en la política exterior española de las dos últimas décadas. No puede tratarse como una disputa cualquiera ni como una cuestión de simples rencillas tras el respaldo de España al plan de Marruecos de autonomía del Sáhara Occidental. Es mucho más que esto: se ha roto el equilibrio inestable que España ha tenido en las últimas cinco décadas con dos vecinos del sur muy incómodos, poco fiables y posicionados aún hoy cada uno en un extremo de lo que fueron las tensiones de la Guerra Fría.

Este escenario tendrá consecuencias relevantes tanto a corto como a largo plazo. Pero si hay un elemento fundamental en juego es la estabilidad y suficiencia a medio plazo del suministro de gas natural canalizado hacia España y, entre otras derivadas, la posición de una compañía estratégica para el sistema energético nacional como Naturgy (la fusión de Unión Fenosa y Gas Natural). Aunque la suspensión de los acuerdos de amistad y de inversión entre Argelia y España (que no comerciales, ya que esto sería competencia europea) no afecta a la vigencia del contrato del gas, sí supondrá un cambio sustancial en cuestiones como el precio y los volúmenes.

El precio actual (en torno a 45 euros/MWh) es sustancialmente más bajo que el precio Mibgas a 2023 (en torno a 75 euros/MWh). Si bien se tenía que producir una revisión de precio, no es lo mismo hacerlo bajo un clima de confianza que hacerlo bajo un ambiente claramente hostil, habiendo cerrado un acuerdo estable y de futuro con Italia como sustitución del papel que jugaba España, y más aún viendo que España ha roto la neutralidad de las últimas décadas apoyando a Marruecos.