Cumbre árabe-israelí

Yashmina Shawki
Yashmina Shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

POOL | REUTERS

07 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Mientras seguimos minuto a minuto lo que sucede en Ucrania y asistimos con muchísimo escepticismo, pero sin perder nunca la esperanza, a las declaraciones de los representantes rusos de que su única ambición es hacerse con la zona oriental del país, en Oriente Próximo los conflictos no resueltos vuelven a reactivarse.

Así, tras el atentado en la localidad israelí de Beersheba, que se cobró la vida de cuatro personas (tres por apuñalamiento y una embestida por un vehículo), pocos días después dos hombres tirotearon a dos agentes de policía ocasionándoles la muerte, así como heridas a seis transeúntes, dos de ellos muy graves, en la ciudad de Hadera. Ambos atentados fueron reivindicados por el Estado Islámico. Eran, al parecer, los primeros que esta organización, a la que se creía casi desmantelada, llevaba a cabo en Israel, lo cual sin duda es alarmante.

No parece casualidad que esas acciones coincidieran con la celebración, el 28 de marzo, de una cumbre inaudita en la historia: por primera vez, los representantes diplomáticos de cuatro países árabes —Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Egipto— acudían a un encuentro en Israel, al que también asistió el secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken. Recordemos que los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin formalizaron relaciones con Israel tan solo hace dos años con la firma de los denominados Acuerdos de Abraham, y con Marruecos el año pasado. Esta reunión tuvo como objetivo central elaborar una estrategia conjunta para frenar el avance de la influencia de Irán en la región, que consideran una grave amenaza para su seguridad.