«El fútbol consigue lo que ni la Viagra»

Cartas al director
Cartas al director CARTASALDIRECTOR

OPINIÓN

SERGIO PEREZ | EFE

31 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Un país de traca

El fútbol consigue lo que ni la Viagra, ni el chocolate, ni la menta...el clímax orgásmico de unos madridistas que reflejan el sentir de un país por un fútbol infravalorado que engorda las arcas de clubes a costa de fanáticos que calman sus carencias con un gol que les da un placer inalcanzable de otra forma. Óscar Castillo Fernández. Ourense.

Es urgente, pero tengo cita para noviembre

El 7 de abril, mi médico de cabecera me extendió un volante de modo preferente para consulta en neurología. A su juicio, mi estado de salud requiere que me vea lo antes posible el neurólogo. Pido la cita y el día 27 del mismo mes recibo una carta del Sergas citándome para consulta el 2 de noviembre del 2022. Sé que ahora los profesionales de la medicina tienen bastante trabajo, pero eso no es motivo suficiente para retrasar de tal modo una consulta que requiero ya. Hay que hacer un esfuerzo cuando el enfermo lo precisa. De lo contrario, cuando me atiendan quizá sea ya demasiado tarde para solucionar el problema. He padecido lo mío. Estoy operada de la espalda y tuve que acudir a un sanatorio privado porque no tenía calidad de vida, al no aguantar el dolor que me provocaba la dolencia. La cita del Sergas no  llegaba y cuando me llamaron, una semana antes de la intervención, el médico del Chuac, basándose en las pruebas privadas que me hice, comentó: «Efectivamente, está mal y tiene que operarse. Tardarán al menos un año en llamarla». Imposible, claro. María Dolores Díaz Bermúdez. A Coruña.

Ejemplar rectificación de los jesuitas

A partir de la publicación de los abusos cometidos en el Colegio Apóstol Santiago de Vigo, de los que fui víctima —abuso sexual y espiritual sufrido a mis 13 años—, los jesuitas se han puesto en contacto conmigo y he tenido dos entrevistas presenciales en el colegio donde ocurrieron los hechos y varias conversaciones telefónicas ofreciéndome todo tipo de ayuda. En todo momento me he sentido escuchado y respetado sin límites, excusas ni intentos de justificación. La petición de perdón de los jesuitas ha sido totalmente sincera. El daño causado por este tipo de abusos es irreversible y solo cabe aceptarlos y asumir las consecuencias en mi vida personal y familiar.