Pezones, no; armas, sí

César Casal González
césar casal CORAZONADAS

OPINIÓN

VERONICA CARDENAS | REUTERS

29 may 2022 . Actualizado a las 13:01 h.

Habrá otra matanza. Así será. Y será pronto por el efecto contagio. Solo falta saber dónde. En qué colegio. En qué instituto norteamericano. En qué universidad. Lo dijo hasta el presidente Biden: «Sucede mucho más en nuestro país que en cualquier otro lugar del mundo». Jamás cambiarán la segunda enmienda. Es absurdo que en pleno siglo XXI un chaval cumpla 18 años y pueda entrar en una tienda, en un supermercado, donde se venden a la vez comida y armas, y comprar fusiles de asalto. En un país que es puritano en lo sexual, hasta más allá de lo pacato. En un país que se escandaliza por un pezón que se le sale a una cantante en una actuación, un crío puede armarse por su cumpleaños como si se fuera a la guerra a Ucrania

Solo le preguntarán si tiene antecedentes y si padece enfermedades mentales. Un trámite mínimo para un daño máximo. Es patético que un país que vende el alcohol en gotas, que esconde las botellas en bolsas de papel, permita que la frontera para empuñar un arma esté solo en dos dígitos de edad, 1 y 8. Eso y quinientos dólares es lo que se necesita para salir de la tienda convertido en una máquina de matar.

El último se llamaba Salvador. Un asesino con el peor nombre. Empezó disparando a su abuela, figura cercana a la que amaba y despreciaba. El cóctel del amor y del odio. Si odias, no amas. Y luego, cómo no, dejó su marca, su firma, en las redes sociales.