Cuánto piropo anormal

OPINIÓN

La diputada de Vox Carla Toscano durante su intervención, este martes, en el Congreso
La diputada de Vox Carla Toscano durante su intervención, este martes, en el Congreso Kiko Huesca

28 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde que Vox ha implantado la normalidad como marca de la casa, cada vez me siento más anormal. Mido menos que la media, sonrío más que la media, hablo más que la media y cada vez que puedo, me desvío más de esa media extrema que ellos quieren imponer para justicia del resto. Por eso en esa ida de olla del horror de la normalidad, busco el espejo de la suma de las minorías que llevan varios días ojipláticas observando con qué naturaliad se despachan sus señorías. Con qué descaro y con qué dominio del idioma son capaces de llamarte subnormal a la cara y quedarse tan panchos. En ese pedestal que da la supremacía de la arrogancia, en esa chulería de no querer contener nada, ahora se aferran al piropo como muestra de unos valores de ingenio que, lejos de denigrar a la mujer, lo que hacen es alabarla. Y así, boquiabiertas, tenemos que desayunarnos con que la diputada Carla Toscano echa de menos que le digan: «¡Eso es un cuerpo y no el de la Guardia Civil!» o «Dime cómo te llamas y te pido para Reyes». Porque, dice Toscano, le da pena que se pierda esa admiración. Entonces me ha acordado de ese otro piropo rebosante de ingenio: «Me gustaría que fueses una cucarachita porque si yo fuera ZZ te mataba a polvos». No sé con exactitud cuál es el límite de la grosería y zafiedad, pero viendo la línea que marca Vox, todo mi apoyo y mi aplauso para los anormales que les hacen frente.