Un nuevo concepto: la «greenflation»

Fernando González Laxe EX PRESIDENTE DE LA XUNTA DE GALICIA

OPINIÓN

ALBERTO LÓPEZ

16 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Las épocas de recesión y de cambios estructurales suelen ser las más propicias para introducir nuevos conceptos. Así, se ha hablado del crac del 29, en referencia a la famosa crisis de comienzos del siglo pasado que supuso un auténtico revulsivo a la teoría económica. Más tarde se acuñaron palabras como shock, ya sean de oferta o de demanda, atendiendo a los distintos orígenes de los desajustes; o default, cuando queremos expresar una quiebra. Recientemente, tenemos palabras como recesión o crisis, hasta llegar a la estanflación. Esta última se considera una de las peores situaciones económicas posibles, en la medida que se conjugan dos de los grandes temores de la economía: el estancamiento de las actividades productivas y la inflación; esto es, la subida acelerada de los precios de los productos y servicios puestos a disposición de los consumidores y naciones.

Por eso, las instituciones económicas internacionales tratan de disipar las incertidumbres y alejarse lo más posible de esas situaciones para las que no existe, en el vademécum teórico, medidas e instrumentos para corregirlas o poder revertir de inmediato las mencionadas situaciones críticas.

Ahora, con motivo de la actual coyuntura, tanto los factores geo-políticos como económicos, derivados, por una parte, de la guerra en Ucrania y el deseo de no adquirir gas y petróleo ruso por parte de la comunidad internacional; y, por otra parte, por la subida relevante de los precios de la energía y de las materias primas, junto a una alteración de las cadenas globales de suministros, asistimos a un encarecimiento de los procesos de transición energética. La apuesta por la reducción y eliminación en lo tocante al uso de combustibles fósiles refuerza el compromiso de ir sustituyendo nuestra dependencia de aquellos combustibles que contribuyen al calentamiento global y poder convertirnos en una sociedad con un mayor uso de las energías renovables. Este tránsito implica un nuevo desafío: controlar la greenflation.