Dismenorrea y discriminación del dolor

Casimiro Obispo Martínez PRESIDENTE DA SOCIEDADE GALEGA DE OBSTETRICIA E XINECOLOGÍA

OPINIÓN

16 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La dismenorrea primaria es el dolor que se inicia en el momento de la menstruación y que es excepcional que dure más de 24 horas. El dolor es por el desprendimiento compacto de la capa funcional endometrial, que es la capa que se desprende del útero en todas las menstruaciones. Este desprendimiento ocasiona una contracción persistente de las paredes uterinas. Esa contracción, que es como la contracción de un parto, es la causa del dolor.

No es dismenorrea el dolor que tienen muchas mujeres antes de la menstruación. El dolor premenstrual es un dolor por una importante distensión abdominal que se produce por una alteración intestinal con estreñimiento, gases... Esta distensión abdominal tiene un impacto doloroso en la parte baja del abdomen que puede durar varios días y está asociado en muchas mujeres a una alteración psicosomática, que es el síndrome premenstrual.

Hoy en día hay muchos tratamientos para evitar la dismenorrea primaria, los cuales no tienen complicaciones asociadas, sino otros beneficios para las mujeres. El tratamiento a elegir va a depender siempre de la situación personal de cada mujer, basado en si tiene relaciones sexuales y si se quiere quedar embarazada o no.

A las mujeres con relaciones sexuales y sin deseo gestacional hay que aconsejarles el mejor método anticonceptivo, siempre y cuando la mujer quiera. Para las mujeres que no deseen método anticonceptivo hay múltiples opciones farmacológicas, donde destacan los llamados AINES, que son unos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos que son analgésicos e inhiben la contracción uterina.

La dismenorrea que es más prolongada en el tiempo es patológica, es decir, la causada por un problema, y la enfermedad predominante en dicha patología, no exclusiva, es la endometriosis.

Hoy en día, tener una dismenorrea es un problema que se resuelve perfectamente, pero se debe diagnosticar correctamente, hecho que no sucede en nuestro sistema de salud, donde las mujeres no tienen acceso a especialistas, sino que es un médico de atención primaria o, en su defecto, una matrona, los encargados de ese diagnóstico, los cuales no tienen la capacidad para hacerlo.

El problema de tratar mal la dismenorrea en las pacientes, por personal sanitario no adecuado, el cual está muy bien preparado para otras atenciones médicas, generaliza a aquellas mujeres que tienen una dismenorrea patológica, a las cuales se las trata igual que a las que tienen la dismenorrea primaria.

Esa generalización de la dismenorrea, es la socialización del dolor, discrimina a las que tienen una situación controlable perfectamente respecto a las que tienen un problema real, con consecuencias muy severas que les hacen vivir un calvario, tanto mental como físico. Esta banalización de la dismenorrea a quienes perjudica es a las mujeres que tienen un problema real con su dismenorrea.

Ese trato de legitimar la dismenorrea primaria como una patología de estado discrimina no solo a las mujeres, sino a todos los pacientes que tienen patologías dolorosas recidivantes, empezando por las mujeres con endometriosis, que son mujeres con una patología que produce un gran deterioro mental y físico, donde su principal síntoma es la dismenorrea.

La mayor desigualdad es tratar a todo el mundo igual, que es lo que hacen los más ignorantes, ya que desconocen el problema; o los más crueles, que sabiéndolo generan una imparcialidad con perjuicio para los más débiles de salud.

La intensidad de los dolores no es medible, no existen los dolorómetros, por lo que dos personas con la misma enfermedad no tienen la misma intensidad dolorosa, ni la misma incapacidad física.

El querer relacionar un tipo de dolor con una actividad laboral por una ley es totalmente irracional, ya que no se hace justicia con otras personas que pueden presentar otros dolores incapacitantes, por ejemplo un dolor de muelas, ni con pacientes que tienen una enfermedad que les produce una dismenorrea. Por ello, generalizar la dismenorrea a una situación laboral discrimina a todos los hombres y mujeres con dolores y, sobre todo, a las mujeres que tienen una enfermedad que les genera una dismenorrea.