Tipos al alza, economía familiar y teoría de las expectativas

Loreto Fernández Fernández PROFESORA DEL DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA FINANCIERA Y CONTABILIDAD DE LA UNIVERSIDADE DE SANTIAGO

OPINIÓN

15 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La economía se mueve en gran medida por expectativas, un término que en la teoría financiera hace referencia a que los comportamientos y las decisiones de los agentes se basan en la evidencia que observa o conoce y que le permiten establecer predicciones acerca de las consecuencias que le provocarán en el futuro. Este futuro en la actualidad está lleno de incertidumbre y complejidad. Dos son las causas principales más evidentes: la deriva de la guerra de Ucrania y la política de covid cero en China, que afecta de forma directa a la cadena de suministros. Ambos escenarios repercuten claramente en Occidente y lo dejan en una encrucijada.

Cómo afrontar este panorama ha llevado a los gobiernos de Europa a plantear su intención de desvincularse, por un lado, de la energía rusa, y por otro de la cadena de valor china. Pero este plan B es muy lento y costoso, y puede provocar más inflación en nuestro país, algo cuyas consecuencias padecen directamente las familias. La falta de previsión del BCE, que subestimó claramente los datos de sus proyecciones desde principios del 2021, ha llevado a la inflación en nuestro país a niveles que no recordábamos desde mediados de los ochenta. A pesar de su reducción en abril, el problema es que, si prescindimos de los componentes más volátiles (energía y alimentos no elaborados), la inflación subyacente, la que más nos preocupa a los ciudadanos, se ha disparado hasta el 4,4 % en abril y aún tiene recorrido al alza.

Este devenir de la inflación ha llevado al Banco Central Europeo a plantear, ahora sí, el remedio rápido que supone la subida de los tipos de interés. Así como las economías domésticas experimentan en sus propios bolsillos la subida generalizada de los precios, también las familias se verán afectadas por esa esperada subid de los tipos. Pero, ¿en qué sentido? Hay un claro impacto negativo sobre los préstamos, que se encarecen, y particularmente sobre las hipotecas a tipo variable. De hecho, el euríbor ya está descontando esa expectativa y ha pasado a valores positivos, cuando llevaba meses en negativo.