Crímenes de guerra en Ucrania: incluso en las guerras hay reglas

juan manuel bautista jiménez PROFESOR DE DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO Y RELACIONES INTERNACIONALES EN LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

OPINIÓN

STRINGER | REUTERS

10 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Las aterradoras imágenes de decenas de civiles asesinados en Bucha han conmocionado a la opinión pública mundial. Macron y Scholz han calificado la matanza como crímenes de guerra. Zelenski exigió hacer responsable a Rusia de los «peores crímenes de guerra desde la II Guerra Mundial». La retirada de las tropas rusas que asediaban Kiev ha permitido descubrir la masacre. Desgraciadamente, Bucha es la primera de una negra lista a la que añadir Borodyanka, Moshchum… y, con toda seguridad, Mariúpol. Fracasados casi todos los acuerdos para establecer pasillos humanitarios de evacuación, miles de civiles siguen atrapados en esta ciudad portuaria estratégica. Lo peor está por llegar.

Sin embargo, no es suficiente con denunciar los hechos (o negarlos por las autoridades militares rusas), es preciso probarlos ante un tribunal. Así, resulta imprescindible investigar, documentar y obtener las pruebas. Ambas partes deben hacerlo en el territorio bajo su control y permitir que organismos internacionales participen.

Los crímenes de guerra constituyen una violación grave de las normas del derecho internacional humanitario. Se basan en la distinción entre combatientes enemigos y objetivos militares, que pueden ser atacados legítimamente, y las personas que no participan, o han dejado de hacerlo, en las hostilidades, y los bienes no sujetos a interés militar, que deben ser protegidos. Además, imponen limitaciones a las partes sobre métodos y medios de guerra (munición de racimo).