La ansiedad anticipatoria

César Casal González
césar casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Ana Garcia

10 abr 2022 . Actualizado a las 10:48 h.

Sabes mucho, demasiado, sobre la ansiedad anticipatoria. La expresión parece de esas que se utilizan en geopolítica o en diagnósticos sobre la bolsa. Pero su efecto es devastador en quienes la sufren. 

Ha tenido que llegar una pandemia para que los seres humanos nos preocupásemos un poco más en serio de la salud mental. Los depresivos, los ansiosos o los maníacos ya no son esos tipos flojos, tristes, que no tienen nada, que solo cogen la baja porque son unos jetas. La ansiedad es algo que no duele, pero que te hace sufrir como si doliese.

La ansiedad anticipatoria es muy difícil de explicar a quien nunca haya sufrido un pellizco de ella. A quienes, ni ante un examen cuando eran estudiantes o cualquier reto, hayan notado nada más allá de los lógicos nervios.

Estos son más bien los ilógicos nervios. Es cuando te haces todo tipo de preguntas y, de forma inexplicable, tu mente invadida por la ansiedad te las responde sobre lo que va a suceder mañana o pasado, cuando es absurdo realizar todos esos cálculos sobre mañana o pasado.

Aplicado a las tecnologías de hoy, es como si quien la sufre viviese siempre en la pantalla siguiente. Invadido por un futuro que no existe. Asustado y azuzado por un futuro que planeas sin saber ni siquiera que va a ser así o de otra manera. Pero tu mente ya está sobre lo que va a suceder. Peor, tu mente ya está sufriendo por todo lo que cree que va a suceder. Pensamientos que se anticipan y que organizan un descalabro que te genera una negatividad que te lleva a pensar solo en huir, a no asistir adónde tenías que asistir, a no enfrentar lo que tenías que enfrentar.

Los expertos en salud mental saben bien de lo que hablo. Y debemos ponernos en sus manos para frenar el absurdo de no disfrutar de hoy, porque ya estás complicándote la vida con lo que puede ser o no ser mañana.

El problema es que la mente rige el cuerpo y lo que empiezan a ser pensamientos de polución mental, que te despiertan por la noche y que te dejan la vista clavada en la bombilla desnuda, terminan por producirte problemas físicos, respiración acelerada, problemas de estómago, dolores de cabeza... Un viacrucis por planificar lo que nadie puede planificar al detalle. Por pronosticar con negatividad. Por calcular que todo lo que puede salir mal va a salir mal.

La realidad no ataca así. No avisa ni con mentiras. Los grandes golpes de la vida llegan sin más. Pero tu mente te engaña y te mete en una espiral que se acelera y que te lleva a tachar tus planes, a contaminar a tu entorno, a asaltar la esperanza.

Ahora que ya se puede, tenlo claro, deja de asesinar el presente con un futuro que es tierra incógnita.

Y eso es lo maravilloso del futuro. Que nadie sabe cómo va a discurrir mañana.

Recuerda aquella frase famosa: la vida es lo que te pasa mientras tú te empeñas en hacer otros planes.