Ocupados

Beatriz Pallas ENCADENADOS

OPINIÓN

27 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Las historias que dibujaban futuros turbadores parecían cuentos imposibles esbozados para espectadores asustadizos. Eso era antes, en las épocas en las que el Gran Hermano era un personaje de novela y una película como Contagio rezumaba ciencia ficción para amedrentar a hipocondríacos que olvidaban el recelo hacia los gérmenes al cruzar la puerta del cine. La película de Soderbergh vivió su mayor éxito casi una década después de su estreno impulsada por la auténtica pandemia. Algo parecido sucede ahora con la serie noruega Occupied, que entre el 2015 y el 2019 emitió tres temporadas de una trama que resucitaba el temor al enemigo soviético propio de las películas de la Guerra Fría. Entonces su planteamiento geopolítico sonaba lejano, pero la guerra de Ucrania ha traído este thriller nórdico a la memoria de todo aquel que lo ha visto. En él, un presidente de ficción que cumple sus promesas electorales suspende toda producción de crudo y de gas en Noruega en favor de las energías limpias y renovables, una intención muy comprometida con el planeta y el cambio climático. Pero la medida enfurece a sus vecinos rusos, que se apoderan de las plantas de gas y petróleo y deciden darle un buen susto al mandatario ecologista para doblegar su voluntad. Esto desencadena una suerte de invasión pactada con la que, en este mundo imaginario, la UE y EE.UU. se frotan las manos.