Rusia, ¿amenaza o amenazada?

José Enrique de Ayala ANALISTA DE LA FUNDACIÓN ALTERNATIVAS

OPINIÓN

María Pedreda

23 ene 2022 . Actualizado a las 09:25 h.

Mijaíl Gorbachov, último presidente de la Unión Soviética, ha asegurado en repetidas ocasiones que James Baker, secretario de Estado de EE.UU., le prometió en 1990 que, si no se oponía a la reunificación alemana, la OTAN no se expandiría hacia el este. Pero nada se puso por escrito, nada se firmó. En 1999, Polonia, Hungría y la República Checa se unieron a la Alianza Atlántica, y en el 2004 lo hicieron Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia, a los que seguirían Albania y Croacia, en el 2009, Montenegro en el 2017 y Macedonia del Norte en el 2020. Es decir, junto con cuatro países de la ex Yugoslavia, todos los que habían pertenecido al pacto de Varsovia pasaron a formar parte de la OTAN, además de los tres estados bálticos, que habían sido parte integrante de la URSS.

Cuando en la cumbre de Bucarest, en el 2008, la OTAN declaró que admitiría como miembros a Ucrania y Georgia (sin fecha), Rusia ya no era el país débil e inerme de los años 90 bajo la presidencia de Borís Yeltsin. Putin estaba reconstruyendo el poder militar de Rusia y lo demostró pocos meses después defendiendo la independencia de facto de las regiones de Osetia del Sur y Abjasia frente al intento de recuperarlas del presidente georgiano Mijeil Saakashvili, y cuatro años más tarde al enfrentarse al régimen que instauró en Ucrania el golpe de estado del Maidán, recuperando Crimea y Sebastopol —que habían sido rusas hasta 1954— y apoyando a los separatistas del Donbás, aunque Moscú nunca aceptó su integración en la Federación Rusa, que los separatistas solicitaron.

Los acuerdos de Minsk II que firmaron Rusia, Ucrania, Alemania y Francia (cuarteto de Dunkerque) para acabar con el conflicto del Dombás nunca se cumplieron. Tampoco por parte de Ucrania, que debía hacer una reforma constitucional para dar autonomía a esas regiones y decretar una amnistía. ¿Pretende Rusia invadir ahora Ucrania? Probablemente, no. Las demostraciones de fuerza, como el despliegue militar ruso, se hacen para disuadir. Tal vez en este caso para disuadir a Kiev de intentar recuperar el Donbás por la fuerza, a lo que podría estar animándole algún país occidental. Si esto sucediera, Rusia no permanecería pasiva, con consecuencias imprevisibles. Eso es lo que Moscú quiere dejar claro.