Covid-19, gripe y ahora ¿flurona?

Raúl Ortiz de Lejarazu MICROBIÓLOGO/ DIRECTOR EMÉRITO DEL CENTRO NACIONAL DE LA GRIPE DE VALLADOLID

OPINIÓN

María Pedreda

12 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Nunca se inventó un cuento más corto: gripe y covid, en inglés flu y corona, «flurona». Nada como escribir en la tierra de don Álvaro (Cunqueiro) sobre fabulaciones que podrían corresponder al mago Merlín. ¡Qué pena que no hubiera sido covid y juanete para llamarlo covete, o covid y sabañón para decir covañón!

Un año y medio de vacunación frente al covid 19, dos de pandemia y tres mutaciones clave del SARS-CoV-2 (614G, delta y ómicron) han demostrado que las vacunas actuales frente al covid distan de ser perfectas, pero han sido, con mucho, las que han evitado un tsunami de muertes insoportable de no disponer de ellas. La estrategia vacunal en una pandemia no es igual que frente a otra enfermedad infecciosa conocida. En una pandemia con un 1,5-2 % de letalidad global (2,4-3 % tuvo la gripe de 1918), la vacunación masiva puede no modificar el curso de la enfermedad epidémica, pero ya ha marcado la diferencia entre caer enfermo o «caer muerto».

La variante ómicron tiene características nuevas y diferentes que la hacen muy distinta de las anteriores, por eso infecta como lo hace y escapa mucho más de las vacunas que las otras. ¿Es el fin del virus? Más bien, es el inicio del fin de este virus tal y como lo conocimos hace más de dos años, cuando iba a ser como una gripe según algunos divulgadores científicos. En todo este tiempo, aparte de infectar, el virus no ha hecho más que dar zascas a estos predicadores, perdón, adivinadores, surgidos como setas al calor de las desgracias, y que ahora anuncian que la pandemia acaba en abril, porque yo lo valgo, oiga.