Piñeiro y Frost en Vermont

Antonio Costa Gómez

OPINIÓN

10 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Y ahora venden la casa de Ramón Piñeiro en Láncara. ¿Quién la comprará, qué respeto tendrá por ella? Yo visitaba su buhardilla en Compostela. Siempre me recibía junto a su mesa camilla. Entraba la luz suave sin prepotencia a través de unas cortinas. También era así, sin prepotencia y suave. Hablábamos tranquilamente de la filosofía y de la vida.

A veces me reprendía por mis vehemencias, pero sabía captar lo que yo decía. Una vez él dijo: la verdad es relativa, etcétera. Y yo contesté: la verdad no es relativa, es relativo lo que decimos nosotros sobre ella. Y después me dedicó un libro: «Para Costa Gómez, que sabe fundir no seu espíritu a vivencia poética coa inquietude filosófica».

Hablaba de la saudade, decía que la saudade era una experiencia reveladora y esencial. Que tenía una validez filosófica. La saudade era el sentimiento de singularidad ontológica, de que cada uno está solo ante el universo.