Gonzalo, el partido habló

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Sandra Alonso

11 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La democracia es hermosa. Hay un censo. Por ejemplo, en un partido, cuando hay primarias por un cargo, el censo es de militantes. Hace poco hubo elecciones por la secretaría xeral del PSdeG. Más de siete mil personas ejercieron su derecho a voto. Y lo hicieron en unas urnas cerradas, que luego se abrieron para el recuento. Ganó Valentín González Formoso a Gonzalo Caballero, redondeando números, por un 60 % a un 40 %. 4.300 militantes prefirieron algo tan socialista como el cambio, frente a los 2.900 apoyos que tuvo el candidato que ostentaba la secretaría xeral. Es un resultado que no ha lugar a dudas. Formoso venció en cinco de las siete ciudades. Hasta aquí bien. Pero ya la misma noche del resultado se emitieron señales extrañas. Gonzalo Caballero no se hizo la foto junto al vencedor en la sede del partido.

Ahora da la sensación de que se atrinchera en el Parlamento provocando lo peor que le puede pasar a un partido, que haya dos voces. El PSOE gallego tiene el ejemplo claro en lo que está sucediendo con el PP a nivel nacional. El huracán Ayuso fue al programa El hormiguero y superó en millón y medio la audiencia que había conseguido el líder nacional Casado. Eso es lo que termina por acontecer cuando hay demasiados protagonistas. A Gonzalo Caballero no le queda otro camino que la retirada. Enrocarse es un error. Pedro Sánchez escribió la noche del resultado que iba a impulsar a los socialistas gallegos para abrir una nueva etapa de cambio en Galicia.

La nueva etapa no pasa por el hecho de que Gonzalo continúe hablando en nombre de todos. Su papel de protagonista es historia. Y la historia ya saben que suele repetirse dos veces: primero como tragedia, más tarde como comedia. Caballero dice que seguirá en su escaño hasta el 2024. Ferraz no le va a dejar en el paro, pero el atril y los micrófonos no son para él. Sabemos que los políticos se ayudan y siempre encuentran una puerta giratoria, antes que los ciudadanos. Pero Gonzalo no debe contribuir al ruido de dos bocas socialistas al frente del partido en Galicia. Frente a los ojos de la derrota y la desolación de Gonzalo, al PSdeG no le queda otra que resetearse y oponer una mirada de firmeza y valentía. En las guerras se aprende solo a olvidar.