La política como señuelo

Carlos G. Reigosa
carlos g. reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

Andrés Rodríguez

25 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo», dijo el gran Abraham Lincoln, que asumió la presidencia de Estados Unidos a los 52 años y que fue asesinado el 16 de abril de 1865. Pocos como él han sabido gobernar con gran altura de miras, pues acertó a preservar la Unión, abolió la esclavitud, fortaleció el Gobierno federal y modernizó la economía. Así se convirtió en una excepción, porque la mayor parte de los gobernantes suelen militar en el bando dedicado a preservar sus intereses. 

Podríamos tratar de dilucidar los ejemplos de muchos políticos españoles de hoy, con inclinaciones ideológicas no muy difíciles de esclarecer si se siguen con alguna atención sus discursos.

Porque en casi todos ellos emerge el interés personal en forma de doctrina partidista o defensa de una ideología propia o próxima. Así nos enfrentamos a una repetición de mensajes que, con su propia reiteración, devalúan la argumentación indispensable para hacerlos creíbles o, al menos, inteligibles.