El porqué de las donaciones

Isabel Peñalosa EN VIVO

OPINIÓN

AMANCIO ORTEGA

22 oct 2021 . Actualizado a las 11:15 h.

Decía Cicerón que las virtudes nacen de nuestra inclinación natural a amar al prójimo. La filantropía, el «amor al género humano», es inherente a los seres humanos. Filántropos somos todos, si entendemos la filantropía como una tendencia natural a dar, a ayudar, a cooperar, que no está ligada a la capacidad económica.

La razón que mueve a cualquier persona a realizar actividades filantrópicas es tan sencilla como dar algo que considera bueno y necesario, que está a su alcance, a los demás. Luego hay variaciones en las formas de dar. Como señalan algunos estudios, los millennials no quieren esperar al final de sus días y de una larga carrera empresarial o profesional para ver sus actuaciones filantrópicas en la sociedad, a diferencia de la filantropía tradicional entendida como una acción de madurez personal y profesional. Algunos ciudadanos donan por responsabilidad o por convicción moral o por solidaridad, porque han tenido más oportunidades que otros menos favorecidos. Otros, para conseguir cambios sociales de acuerdo con el ideal de sociedad en el que creen. Muchos optan por articular esa filantropía a través de las fundaciones, la institución filantrópica por definición, para lograr ese mayor impacto y dejar un legado filantrópico a las siguientes generaciones.

El tratamiento fiscal de las donaciones tiene su fundamento en el ahorro que representan para el Estado los recursos que se destinan a un fin de interés general que de otra manera tendría que financiarse con recursos públicos.