No quiero un eólico en mi paisaje

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

ANA GARCIA

11 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Fornelos de Montes y los eólicos 

La implantación indiscriminada de parques eólicos en Europa, con el consiguiente holocausto medioambiental de los ecosistemas, es el reflejo de que algo no funciona en nuestras instituciones, a todos los niveles (autonómico, nacional, europeo y global). Ocurre cuando nuestros representantes delegan sus funciones en los grupos de presión, en este caso los lobbies del sector eólico, para que suplanten la soberanía popular, saltándose todos los resortes en beneficio de intereses particulares y en detrimento de los recursos públicos y del bienestar de los ciudadanos que pagan un coste muy alto por defender sus intereses, y que al final salen vapuleados. Debemos, dentro de nuestras posibilidades, reflexionar sobre si estamos a tiempo de recuperar el futuro para nuestras generaciones. La Administración no puede poner el interés general como prevalencia, otorgando la concesión de un parque eólico a un particular o promotor, en este caso concreto parque eólico Cotodeira Serra do Suído. El elemento que actúa en favor de la correcta implantación de los principios que han de garantizar la efectiva protección ambiental, consiste en la primacía de los intereses colectivos por delante de los particulares, por legítimos que puedan ser. El paisaje es uno de los recursos más importantes del medio rural. Un rápido análisis de la situación actual nos dejaría sin aliento. El paisaje es olvidado y despreciado en la mayor parte de actuaciones que se están llevando a cabo en Galicia; no se ha tenido la más mínima consideración, ni tampoco su enorme importancia para los que vivimos aquí y los que nos visitan. El rural y sus habitantes no tienen ninguna institución que haga valer sus derechos como comentaba en un artículo un fiscal de medio ambiente. Adolfo Couñago. Ourense.

 Sin futuro

Los jóvenes, y no tan jóvenes, hablan de su falta de porvenir. Temen por la inseguridad a la vista de como van discurriendo las cosas tanto en el ámbito laboral como social y político. En cuando a los mayores, vemos que nos quitan el presente haciéndonos añorar el pasado. Ante el emergente estado de las redes sociales, la tecnología se nos queda grande por culpa de las ambiciones e insolidaridad de las instituciones públicas y de las entidades privadas que nos relegan a un segundo plano ante nuestro desconocimiento técnico, obligándonos a recurrir a familiares o profesionales si queremos manejarnos en tramitaciones de todo tipo. Afortunadamente no causamos por ello desmanes o desmadres, aunque sí rumiamos nuestra situación que no tiene arreglo y no cuenta con tiempo suficiente para ello. Vamos, que tampoco vemos el futuro. Ángel Santamaría Castro.