¿Puedo vivir bien con hijos?

José Luis Fernández Trisac PEDIATRA, COORDINADOR DE LA UNIDAD DE NEONATOLOGÍA DEL CHUAC Y PADRE.

OPINIÓN

David Guzmán

28 sep 2021 . Actualizado a las 09:15 h.

Leo la entrevista al alcalde de A Illa de Arousa en la última de La Voz del martes 21 de septiembre, comienzo a darle vueltas al titular que la encabeza: «No tengo hijos; vivo bien», y me pregunto: ¿si dice que al no tener hijos se vive bien, en caso de tenerlos viviría mal? Vaya por delante mi respeto a todos los modelos sociales de familia actuales, incluyendo aquellas parejas que deciden de forma consensuada y deseada por ambas partes no tener hijos. A raíz de esta entrevista he escuchado en tertulias de radio y visto en redes sociales multitud de debates y encuestas sobre si se vive mejor sin hijos. En un momento crítico para la natalidad en nuestro entorno, mensajes como «no tengo hijos; vivo bien» refuerzan la idea de que sin hijos se vive mejor.

Teniendo en cuenta el drama demográfico en el que estamos inmersos, con la natalidad de nuestro país en caída libre, y lejos de llegar a la tasa de reposición de 2.1 que garantiza el crecimiento demográfico por nacimientos, sigo con interés las opiniones que empieza a generar dicho titular. Como no puede ser de otra manera, las leo y escucho de todos los gustos, y, claro,no se trata de hacer un metaanálisis de todas las variables sobre las que cada persona emite su opinión, y entonces creo que lo que puedo hacer es emitir la mía.

Como decía, vivimos en un drama demográfico, acentuado por los latigazos económicos y sociales de la pandemia (de la que parece que estamos saliendo pero en la que aún estamos inmersos), y expresiones como «no tengo hijos. Así que vivo bien» no ayudan en absoluto a mitigar ese drama que es de todos, máxime si son expresadas por personas con importante visibilidad social de cualquier ámbito. Los grandes esfuerzos que se hacen desde las administraciones públicas, con decenas de medidas (con sus correspondientes presupuestos) para favorecer la natalidad con incentivos fiscales, o ayudas a familias monoparentales o numerosas, pueden tener un contrapunto no deseado con ese tipo de manifestaciones.