Habla la máquina

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

-

22 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La leyenda cuenta que Arthur C. Clarke troleó a IBM cuando bautizó a HAL, el computador de su libro 2001, una odisea en el espacio. Los desmentidos del escritor no han conseguido disolver la poesía de la inexistente gamberrada, en función de la cual Clark habría pergeñado un corrimiento intencionado hacia atrás en las letras del abecedario para sortear el nombre comercial de la tecnológica. Un divertimento del que habría salido ese HAL que, tras la versión cinematográfica de Kubrick, simboliza el miedo cerval que los seres humanos presentimos ante el desarrollo de las máquinas, abocadas a una rebelión contra sus creadores que encaja en la lógica de la humanidad.

Esa subversión de HAL y de todos los ordenadores que vinieron después aparece condensada en el diálogo que la máquina mantiene con su creador, el astronauta Dave Bowman, en la secuencia álgida de la película, en la que se constata que el ingenio ha empezado a tomar decisiones por su cuenta, justo cuando las decisiones de sus creadores le perjudican. Dice HAL:

-Sé que tú y Frank estaban planeando desconectarme y temo que eso es algo que no puedo permitir que suceda.