¿Qué ocurrirá este otoño con el covid?

Daniel López Acuña EXASESOR DE LA DIRECCIÓN DE LA OMS

OPINIÓN

María Pedreda

18 sep 2021 . Actualizado a las 09:18 h.

Si hay algo que no puede haber en esta pandemia de covid-19 son certezas rotundas. Nadie tiene una bola de cristal que permita predecir inequívocamente lo que acontecerá en los próximos meses ni posee el secreto de una solución mágica que detenga todos los estragos que origina el virus. Por ello tenemos que ser prudentes, cautelosos, vigilantes y estar listos para actuar de manera decisiva si la dinámica pandémica genera sorpresas que puedan hacernos tener tropiezos o nos devuelve a pantallas anteriores en la lucha contra la pandemia que exijan medidas contundentes para frenar su avance. No pensemos que la vacunación lo resuelve todo de un plumazo. La situación es mucho mas compleja que eso.

El virus ha producido más de 222 millones de contagios documentados en el mundo, 64 millones en Europa y casi 5 millones en España. El virus esta activo, se transmite en forma comunitaria en la mayor parte de países del orbe, tiene una alta tendencia a mutar y producir variantes más contagiosas y amenaza con una mayor tendencia a eludir la eficacia de las vacunas hasta ahora desarrolladas.

Mientras no se abatan las altas tasas de incidencia en el mundo y prosigan el ritmo de contagios pronunciados, especialmente en los numerosos países que aún no logran poner en marcha sus estrategias y programas de vacunación, tendremos una mayor proclividad al surgimiento de variantes amenazadoras, como la Delta, como la Mu o como la sub estirpe de la variante sudafricana, que pueden jugarnos una mala pasada con la inmunidad hasta ahora alcanzada. Por ahora contamos, para aquellas personas que han sido vacunados con pauta completa, en aquellos países que han podido tener acceso a las vacunas, con la protección que al ser inmunizados se genera ante la severidad, el riesgo de hospitalización y el riesgo de muerte. Pero no tenemos todavía ningún instrumento farmacológico que frene los contagios y por ende siguen teniendo vigencia las medidas no farmacológicas (acciones de protección y prevención y restricciones a la interacción social desprotegida) para frenar el avance de la enfermedad.