Mujeres científicas contra la opresión y pérdida de derechos del pueblo afgano

Marisol Soengas / Ariana Fernández / María Mayán (*) CARTA ABIERTA

OPINIÓN

MABEL RODRÍGUEZ

31 ago 2021 . Actualizado a las 11:20 h.

Afganistán es el lugar más peligroso del mundo para ser mujer en este momento. En este país, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU), casi el 90 % de las mujeres sufren violencia física, psicológica o sexual, lo que significa que hay más de 18 millones de mujeres afectadas con la llegada de los talibanes al poder. Colectivos de científicas de distintas disciplinas hemos aunado esfuerzos ante la pérdida de derechos y libertades en Afganistán, porque consideramos que no podemos permanecer pasivas. Nuestro compromiso con la educación, la formación, el desarrollo tecnológico y la mejora de la calidad de la vida para toda la sociedad nos ha motivado a enviar esta carta abierta a las administraciones y a las entidades políticas de este país. Solicitamos también adhesiones de investigadores y, en general, de todas las personas que consideran que esta crisis humanitaria en Afganistán ha de paliarse y contenerse.

Respecto a los acontecimientos actuales en Afganistán, dentro de nuestro ámbito nos preocupan particularmente el retroceso en la relevancia política, cultural, científica y tecnológica de las mujeres, la dificultad de acceso de las niñas a la educación, y, de forma más global, su capacidad para decidir su propio futuro. Esta carta es una solicitud a las administraciones españolas para que promuevan activamente (y a través de iniciativas internacionales) una apertura segura de las fronteras. Reclamamos también un plan de emergencia de recepción y asilo de refugiados afganos, con particular atención a las mujeres, infancia y otros colectivos de riesgo. Entre las medidas en materia de salud y educación de las personas refugiadas proponemos:

1.- Facilitar el acceso a la educación de los niños y niñas afganas a través de cursos y talleres divulgativos de nuestras sociedades científicas. Nos preocupan particularmente las niñas afganas porque un 87 % de la población femenina es analfabeta (FPNU). 2.- Desarrollar medidas de integración que incluyan enseñanza de idiomas, cursos de adaptación y formación y ayudas financieras. Nuestras asociaciones científicas, en particular, se comprometen a apoyar y acoger en lo posible a nuestras colegas investigadoras y tecnólogas, y, en el caso de las mujeres científicas, incluirlas en nuestros programas de formación y desarrollo profesional.