Niños rusos acogidos en Galicia: un compromiso que se mantiene

José Manuel Borrajo PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN LEDICIA CATIVA

OPINIÓN

MABEL RODRÍGUEZ

22 ago 2021 . Actualizado a las 08:45 h.

Desde que comenzamos llenos de ilusión, en 1996, nuestra andadura humanitaria con familias acogedoras del rural en Ourense, nada nos fue fácil, siempre hubo dificultades que complicaban nuestro trabajo y ponían a prueba nuestras convicciones solidarias con la infancia y la adolescencia de los niños rusos afectados por la radiactividad de Chernóbil, y nuestro compromiso con su desarrollo personal y social y la mejora de las condiciones de vida.

Pero ninguna dificultad fue tan insuperable como la de los años 2020 y 2021, en que no pudimos realizar los programas de acogida; años que recordaremos como los de las ilusiones rotas de niños y familias, a mayores de la pérdida enorme de vidas por la pandemia del covid-19. La fragilidad de los seres humanos nos lleva a la necesidad de ser más solidarios aún dentro de una delicada situación económica que afecta, de forma generalizada, a quienes nos rodean en los 32 concellos en los que desarrollamos nuestra labor en Galicia.

Estamos seguros que de esta epidemia vamos a salir adelante, como ha salido ya de otras la humanidad a través de los siglos y pese a sufrir pandemias más duras. Pero de donde no vamos a salir tan rápido es de las consecuencias del desastre de Chernóbil, porque 35 años después de la catástrofe todavía permanecen órdenes de restricción para la producción y consumo de comida contaminada por la lluvia radiactiva en países como Reino Unido, Suecia, Finlandia, Alemania, Austria, Italia, Lituania, Polonia, etcétera, y sobre todo lo relacionado con la caza, pesca y los alimentos silvestres. De los 520 radionucleidos nocivos para la salud que Chernóbil lanzó a la atmósfera, según la OCHA (Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios), hay algunos cuya vida tóxica durará más de 200 siglos, como el plutonio 239 o el americio 241.