¿Aspira Ayuso a presidir España?

Germán Gorráiz López ANALISTA POLÍTICO

OPINIÓN

Ricardo Rubio | Europa Press

18 ago 2021 . Actualizado a las 09:44 h.

El complot para defenestrar a Pablo Casado se habría gestado en el laboratorio de la Fundación FAES, cuya figura visible es el ex presidente Aznar, y contaría con la colaboración activa de las élites empresariales para intentar que la nueva estrella del firmamento neoliberal español, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sea investida presidenta del Gobierno en las próximas elecciones generales.

La presentación por PSOE y Cs de una moción de censura contra el presidente de Murcia, el popular López Miras, habría obligado a Díaz Ayuso a revisar su actual estrategia e incorporar a su bagaje político la llamada inteligencia maquiavélica, consistente en el «uso de comportamientos cooperativos o combativos que le puedan reportar mayores posibilidades de adaptación en función de una situación concreta», y que tuvo su plasmación en la convocatoria de elecciones anticipadas en la Comunidad de Madrid para el mes de mayo. Asimismo, la inteligencia mediática se distingue por «una extraordinaria capacidad para encontrar las debilidades ajenas y utilizarlas en beneficio propio, así como realizar acciones complejas que pueden no ser entendidas en un principio por sus votantes, pues sus metas se proyectan hacia un futuro mediato» (presidenta del PP) y cuyo primer paso ha sido el lograr una mayoría suficiente para gobernar en solitario y seguir apostando por la marca «gobernanza a la madrileña».

Para intentar comprender el fenómeno Ayuso hay que recurrir a Edward L. Bernays, quien en su libro Cristalizando la opinión pública desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así, según L. Bernays, «la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir, su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía». En consecuencia, la propaganda de Ayuso va dirigida no al sujeto individual, sino al grupo, en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustentan (utopía).