Es la luz, Casado, es el recibo de la luz

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

RAÚL SANCHIDRIÁN

26 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

A usted no se lo consentirían. A Rajoy le pidieron la dimisión no una, sino docenas de veces. Pero usted, señor Casado, no lo percibe. O eso me parece a mí, que soy un escritor de provincias, o mejor, de pueblo: esta España que el actual Gobierno ignora (la «no España» es la que subvencionan). Y esto es lo que le dará la victoria en las próximas elecciones generales. La luz. Céntrese. Olvide el trampantojo catalán, la figura mesiánica de Sánchez y sus promesas incumplidas, los ministerios que parecen misterios, el disparate judicial que estamos viviendo porque el Gobierno se negó a promulgar una ley de pandemias, la vulgaridad del mundo sociocultural que domina este país, la animadversión de las televisiones hacia su persona (dijo Antonio Caño, exdirector de El País, que nunca un presidente había tenido tantos apoyos mediáticos como Sánchez). Céntrese, señor Casado. El asunto, la luz. No quiero repetir la vieja pizarra de Clinton: «Es la economía». No quiero decirle que en este país solo gobierna el PP si llegamos a la absoluta ruina. No quiero insistir en que usted tiene todo en contra porque la comunicación, como sucedió con Rajoy, está condicionada. Si usted presidiese este país hace año y medio, ya no sería presidente. Y si lo gobernase en este momento, mucho menos. Pero ellos hacen y deshacen a su gusto. Pueden decir una cosa y hacer la contraria sin el mínimo rubor. Recuérdeles, señor Casado, una y otra vez, sin cese, lo que decían ellos y ellas, todos y todas, cuando subía la luz con Rajoy. Dígales que nunca la luz ha subido tanto. El aire acondicionado es un bien de lujo. Y la gente espía las horas para poner las lavadoras. Hacen el paripé de la bajada del IVA pero no son capaces de asumir los grandes errores, endémicos, que han cometido. ¡Vivan las energías verdes y el dinero para las energías verdes!, decían. Pero no dijeron que los derechos de emisiones de CO2 son una estafa para las clases medias y bajas. Ellos y ellas y elles, el Gobierno de progreso, nunca tiene la culpa.

Hace años, cuando yo comenzaba a trabajar, me despertaban a las ocho de la mañana y me decían: «Espabila, neno, que son horas». A usted no sé si se lo dicen o no se lo dicen. Permita que lo haga yo desde esta esquina que, sorprendentemente, acoge al cuarto periódico de España: espabile, señor Casado. Es la luz. Porque si en usted fuese presidente, ya no sería presidente. Ellos lo trabajan sibilinamente. Son capaces de regresar a Franco en cualquier momento o circunstancia. Y si fuese mester, hablarían del primer Borbón y del penúltimo. O de los Austrias, porque no hay nada como una buena República. La segunda, en España, fue deletérea: en lo económico, en lo político y en lo social. Pero a mí me está prohibido decirlo: ¡soy un hombre de la cultura! Céntrese, señor Casado. Es la luz (o sea, la economía). Ahí está su mayoría absoluta. Que yo, por el bien de toda la ciudadanía, deseo de todo corazón. Sánchez es lo mejor que le ha pasado a la «no España». La otra, la que se siente orgullosa de ser lo que es, parece no interesarle demasiado.