Masculino singular, femenino plural

Nieves Lagares Diez MIEMBRO DEL EQUIPO DE INVESTIGACIONES POLÍTICAS USC

OPINIÓN

Borja Puig de la Bellacasa

12 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando un equipo de fútbol cosecha malos resultados el manual al uso dice que hay que cambiar al entrenador; no hacen falta explicaciones, las directivas de los equipos confían en el revulsivo que eso supone para los jugadores y para las aficiones. Y ¿por qué los entrenadores y no los jugadores? Fácil, es más simple negociar el cese del contrato de uno que el de once, y por otro lado, el mercado de fichajes de los jugadores es cerrado y el de entrenadores, abierto. 

En política ocurre exactamente al revés. Aunque el manual dice casi lo mismo que en el fútbol, lo cierto es que al único que no se puede cambiar es al presidente, y sin embargo, apenas tiene costes cambiar a los ministros; seguramente, en este caso, la explicación tiene algo que ver con el hecho de que quien tiene la capacidad de realizar los cambios es el propio presidente, digo yo.

Lo cierto es que Pedro Sánchez es de los que confían plenamente en el manual, y por eso, al primer golpe de las encuestas ha decidido que más vale una buena crisis que una mala continuidad, porque, aunque tratemos de vestirlas de futuro, las crisis, no dejan de referenciar que algo estaba mal en aquello de lo que se prescinde.