Abortos clandestinos: pacto de silencio

Cristina Sánchez-Andrade
Cristina Sánchez-Andrade PREMIO DE XORNALISMO JULIO CAMBA

OPINIÓN

Wikimedia Commons

07 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La foto de la cubierta ya dice mucho: una chica que está sola en una iglesia con algo que la reconcome. La novela se llama Catedrales y su autora es Claudia Piñeiro, escritora argentina con cuatro abuelos gallegos, con quien coincidí en la Feria Internacional de Guadalajara (México). En aquel momento (diciembre de 2019), Piñeiro llevaba anudado a la muñeca el pañuelo verde que simboliza el derecho a la legalización del aborto, y que tanto ha ayudado a que por fin se haya aprobado la ley en Argentina.

Por entonces yo no había leído aún Basura para gallinas, uno de los relatos más estremecedores, crudo y a la vez hermoso en su factura, que he leído jamás. En él, la escritora argentina narra un hecho brutal -el aborto clandestino de una mujer- sin hablar explícitamente del tema. A pesar del dato escondido, la autora se las arregla para que la información cale y azuce la imaginación del lector, levantando una polvareda a su alrededor de la que ya no escapa nunca. Yo sigo bajo los efectos del relato. Y es que, del abominable silencio (entretejido sutilmente con palabras como «aguja de calcetar» o la misma «basura para gallinas» del título), irradia la atmósfera en la que transcurre: salvajismo, barbarie, miedo y primitivismo. Esto da perfecta cuenta de lo que ha supuesto para miles y miles de mujeres, durante muchos años, abortar de manera clandestina. Creo que, con independencia de la ideología, todo el mundo debería leerlo para entender por qué era necesario llegar a una ley que garantizara que el aborto sea un asunto legal y seguro en Argentina.

En Catedrales la autora da una vuelta de tuerca ligando este tema con el de la religión, la doble moral y la hipocresía. En el velatorio de Ana, Lía, la protagonista (que años después se instalará en Santiago de Compostela en donde montará una librería), confiesa que no cree en Dios. El cadáver de su hermana ha aparecido descuartizado y quemado en un terreno baldío. Ese hecho truculento le lleva a darse cuenta de que hace tiempo que ha perdido la fe. Puede que en otra familia este dato fuese anecdótico, pero en la de Ana y Lía, de fuertes convicciones católicas, no lo es. Treinta años después seguirá sin conocerse al responsable de ese crimen. Pero todo cambia en el momento que el padre es sentenciado por un cáncer terminal. Cuestionándose no solo a la Iglesia, sino también a la familia, este personaje decide que no quiere irse sin saber qué secreto hubo detrás de la muerte de su hija. Novela valiente, homenaje a todos «los que construyen su propia catedral, sin dios» y una brutal crítica a los que creen que con ir a misa, confesarse o darse golpes de pecho, limpian su conciencia. Y es que, como reza el lema de Catedral, el título del famoso relato de Raymond Carver que inspira el de la novela de Piñeiro, la verdadera visión es más profunda que la capacidad física de ver.